Aguacate Hass

Colombia apuesta por un aguacate hass cada vez más sostenible

En un año, los cultivos colombianos con certificaciones internacionales que avalan buenas prácticas medioambientales y sociales, como Rainforest Alliance, aumentaron 315%.

Con más de 1.000 hectáreas que cuentan con el sello internacional de buenas prácticas medioambientales y sociales, Colombia cerró uno de sus mejores años como proveedor mundial de aguacate hass.
 
Además de consolidar en 2019 sus exportaciones hacia Estados Unidos y la Unión Europea, con crecimientos en las ventas al exterior de 434% y 34% respectivamente, el país suramericano envió los primeros contenedores a Japón, y está a la espera de la apertura del mercado de Corea del Sur y del primer envío hacia China.

 “La internacionalización tiene un efecto positivo sobre la oferta colombiana porque promueve la competitividad y la adopción de buenas prácticas, el caso del aguacate hass es uno de los mejores ejemplos. Gracias a las exportaciones hoy tenemos más empresas conscientes del impacto positivo que deben dejar en las comunidades y en el medio ambiente. Esta fruta en particular es una de las grandes apuestas productivas para la construcción de un país más sostenible”, sostuvo Flavia Santoro, presidenta de ProColombia, la entidad del Gobierno que promueve las exportaciones no minero energéticas.  

 De acuerdo con cifras de NaturaCert, organización que ofrece servicios de certificación y verificación de estándares nacionales e internacionales para productos agrícolas sostenibles colombianos, en 2019 se certificaron 20.000 hectáreas de aguacate a nivel mundial con el sello Rainforest Alliance, y Colombia tuvo uno de los mayores crecimientos.
 
“Las certificaciones del aguacate hass colombiano vienen creciendo a un ritmo muy fuerte”, aseguró su directora ejecutiva, Sandra Restrepo. “Esto significa que los empresarios de este sector están cada vez más comprometidos con la sostenibilidad en sus procesos. En la certificación Rainforest Alliance, en 2018 teníamos 241 hectáreas certificadas y el 2019 cerró con casi 1.000 hectáreas. Del lado de GlobalGAP, el 2019 se registraron 73 fincas con 952 hectáreas certificadas”, añadió.
 
Restrepo indicó que el tema de las certificaciones sostenibles para el aguacate todavía tiene un potencial alto para aumentar en los próximos años, dado el compromiso de los empresarios y las exigencias de mercados como el de Estados Unidos o el de Europa, en cuanto lo medioambiental, inocuidad y lo social.
 
Así lo han entendido los empresarios. En voz de Jorge Enrique Restrepo, director ejecutivo de Corpohass, el gremio de los productores y exportadores del aguacate hass en Colombia, “hemos realizado varias jornadas de sensibilización sobre normas y certificaciones como Global G.A.P y Rain Forest Alliance, que van dirigidas a los productores de los diferentes departamentos con el objetivo de crear conciencia y transferir conocimiento sobre los requerimientos que exigen los principales mercados”.
 
El directivo de Corpohass complementó que “hasta ahora casi el 100% de los cultivos colombianos de aguacate se ha sembrado y se está expandiendo en lo que antes eran potreros para levante y engorde de ganado, de donde había desaparecido la cubierta boscosa hacía muchos años”.
 
La certificación Global GAP se refiere a inocuidad y al control de químicos en la fruta y el sello Rainforest, que aborda los temas de contratación de personal, lo social, al igual que lo medioambiental con la no contaminación de agua y de suelos, y no deforestación. Paralelo a estos, están las certificaciones Smeta (solamente para el aspecto social) y el sello Spring, sobre manejo de agua.
 
Leonardo Ferrer Narváez, Technical Key Account Manager Global Gap para Colombia, afirmó que “actualmente hay unas 700 fincas productoras de aguacate certificadas en Global GAP, lo cual ha representado un aumento de 30% al comparar 2019 con 2018. Esto seguramente seguirá creciendo porque los mercados internacionales, como Europa y Estados Unidos, están preocupados porque la fruta tenga prácticas sostenibles y estas certificaciones. Además, en Colombia pasa que no muchas utilizan sistema de riego, gracias a lo fértil que es la tierra, y la huella verde con la plantación de árboles es positiva”.
 
Por otro lado, los empresarios aseguran que estas certificaciones se han convertido en garantías para acceder a mejores mercados.
 
Ricardo Mejia Hernandez, gerente general de Fruty Green SAS, es uno de ellos. Su empresa se certificó con  Global GAP y Rainforest, tanto en sus cultivos como en su empacadora en Antioquia y Risaralda.
 
“Aparte de la calidad, estas certificaciones se han convertido en un ítem diferenciador importante porque nos da la posibilidad de poner la fruta en más mercados. En nuestro caso pudimos entrar a supermercados muy exigentes en Inglaterra y Alemania gracias a estos sellos. Además, dentro de los beneficios está el hecho de tener una fruta más limpia, con un mejor control de agroquímicos y la toma de conciencia del cuidado del medioambiente, con los árboles, las reservas acuíferas y la fauna”, explicó.
 
Luis Guillermo Rangel, gerente general de Agrícola Ocoa Colombia SAS, con inversión extranjera chilena, indicó que “nuestros cultivos en Antioquia tienen certificaciones Global GAP y Rainforest, que han sido bastante importantes para las exigencias que nos han hecho los compradores de Estados Unidos y Alemania, para cumplir con sus estándares. Esto nos da una mejor ventaja y nos asegura cumplir con protocolos de inocuidad, medioambientales y laborales para nuestros empleados”. Rangel agregó que, con estas certificaciones, también tienen en la mira llegar a Japón, China, Argentina y Canadá.

 
Un futuro promisorio
 

Las exportaciones del aguacate colombiano llegaron a US$90 millones en 2019, con un aumento de 42%, según cifras del Dane, con análisis de ProColombia. Y los principales compradores fueron Países Bajos, Reino Unido, España, Bélgica, Estados Unidos y Francia.
 
Y si bien es un proveedor incipiente que empieza a ganar protagonismo en los mercados internacionales, Colombia tiene varias ventajas a su favor.
 
Un estudio de ProColombia señala que, además de empresas con conciencia ambiental y social, el país puede ofrecer aguacate prácticamente todo el año y cuenta con tierras para cultivar, aproximadamente 633 mil hectáreas con alta aptitud para la fruta verde.

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